
Hagamos un poco de autocrítica, ¡por favor!
Estos días estamos asistiendo a lo que ya muchos veníamos denunciando: La “izquierda” y sus aliados están “tomando las calles” para imponer lo que las urnas les han negado. ¿De qué nos extrañamos? ¿Acaso alguna vez han usado otra fórmula?
En el norte, lo dijo muy clarito “mosén” Arzallus: “Unos agitan el árbol para que otros recojamos las nueces”; versus: “La izquierda comunista etarra mata para que la oligarquía ultra católica vasca gobernemos”. No nos engañemos, traducido al Román Paladino es eso.
¿Y qué decir del PSOE, izquierdas varias y allegados? Las purgas a lo “estalinista” de Zapatero fueron memorables; el bloqueo a la Chacón de guión de cine; el mismo “Fonso” (Alfonso Guerra) lo dijo claro: “Quien se mueva no sale en la foto”
Esta es la manera que tienen de imponerse, esto es lo que ellos llaman el “JUEGO DEMOCRATICO”; un intercambio de cromos, un asumir roles y repartirse las migajas de la tarta. Esto es nuestra “democracia” ¿Qué es lo que impide al “otro bando” hacer uso de los mecanismos legales para reprimir tamaña inmoralidad antidemocrática? Pues muy sencillo: Los “otros”, los rivales políticos, tienen tanta o más mierda que ocultar que ellos…
¡Ahí es donde nos “pillan” a todos! Nos dejan con dos opciones básicas: O aceptamos “su” juego y apostamos por uno de los bandos o… ¡Nos auto marginamos y denunciamos a todos por igual! No tenemos alternativa real: Simplemente el hecho de votar te hace “entrar y acatar el sistema”; lo que hagan con nuestro voto poco o nada tiene que ver con nuestros deseos…. Recuerdo una discusión a propósito de las autonomías en que todos estábamos de acuerdo en su supresión; entonces una de las participantes afirmó sin pudor: “Todas menos la “mía”, claro”; esta es la trampa: En el mismo momento en que tomemos parte por una cualquiera de las opciones “políticas” lo que estamos haciendo es “asumir y legitimar todas las opciones y el sistema de partitocracia que las sustenta”; si aceptamos una, acatamos “su” juego. Lógicamente luego no podemos pedir “justicia” para “el gasolinero” o Garzón puesto que nos dirán y con razón: Gurtel, Camps, Fabra, Matas,… ¡Y ahora Urdangarín! Ese es el “juego” esa la perversión: La única manera de reconducirlo es: ¡”NO quiero a ninguno y quiero responsabilidades penales y civiles-económicas para todos, absolutamente para todos”! Pero esto implica hacerse insumiso al sistema, a todo el sistema.
Mi postura al respecto es conocida: Reforma del sistema electoral, del de partidos, responsabilidades civiles y penales para los políticos individualmente y “sus formaciones respectivas”, independencia real del poder judicial haciendo que sean escogidos directamente por el pueblo,… En fin, democracia real y supresión de privilegios tanto económicos como (muy especialmente) jurídicos: Todos tenemos que ser iguales ante la ley; si a un ciudadano le pueden embargar la cuenta corriente por una multa de tráfico, si te pueden incautar tu vivienda por el impago de cuotas, si pueden hacer de tu vida un infierno sencillamente por una falta, es de justicia que ellos se atengan a la misma disciplina de cumplimiento y acatamiento a la ley, y además de manera más severa pues son los que han de dar ejemplo. Insumisión civil: O todos o ninguno.
Yo lo veo mal Lobo, porque hasta la opción de la calle está diseñada para excluir a la gente normal con ganas de quejarse. Aquí todo es patrimonializado por los políticos, hasta los antisistema les pertenecen y actuan para que las cosas sigan igual o peor. No recuerdo haber sido en toda mi vida más pesimista que ahora, nada escapa al control del Gran Hermano y el final del libro siempre será el mismo.
ResponderSuprimirNo eres la única en verlo mal Candela. Pero respóndete a ti misma a una cosa: Hemos cambiado el gobierno y ahora está la opción más “sensata”… ¿En qué ha cambiado esto? ¿Dónde quedan aquellas reformas en profundidad (reducir en 50 parlamentarios el Congreso, etc.)? ¿Qué pasa con ETA? Si te das cuenta hemos mejorado, si, pero los males de fondo siguen ahí… Avanzaremos un paso, retrocederemos 3; esto ya viene pasando desde los tiempos de F. González (yo vi muchas cosas en aquel tiempo y por entonces yo estaba más a la izquierda que el sevillano)
ResponderSuprimirMañana la suerte económica cambiará y con ella el gobierno, pero nada más: Seguirán representándonos personas a las que no hemos votado por el simple hecho de haber sabido “trepar” dentro de un partido y seguiremos aguantando divisiones infundadas de territorios (Castilla, la Rioja, Santander, la Mancha, Madrid, Extremadura…), divisiones sanitarias, educacionales, profesionales e incluso lingüistas, en función de que intereses tengan los partidos en un momento determinado. ¡Esto suponiendo que la cosa no vaya a más, se produzca la bancarrota y con ella volvamos a la andadas, quizás ni siquiera haga falta llegar a la bancarrota… ¡Somos un pueblo especializado en levantarnos desde la miseria más absoluta!
¿Qué solución tenemos ante esto? A mi sólo se me ocurre la insumisión y condena de todos , absolutamente todos los corruptos o mediocres, sean de la formación política que sean (por muy simpáticos que me caigan personalmente ) y la exigencia de sanciones penales de estricto rigor…
Pero bien es cierto que yo soy una gota de agua en el océano. Siempre será de agradecer por el bien de todos que cada cual de su más docta solución a un problema que de no resolver ahora nos traerá trágicas consecuencias a no tardar mucho… ¡Sólo hay que fijarse en la edad del Rey y pensar las consecuencias de su abdicación u óbito en las actuales circunstancias socio-económicas)
Un beso.
Tienes razón, siempre es la misma historia.
ResponderSuprimirYo siempre defenderé la supresión total del sistema autonómico. Hoy por hoy pienso que es mejor estar gobernado por Madrid que por Sevilla y el sistema de Taifas sólo supone gasto y burocracia que al ciudadano nos cuesta el doble ynos sirve la mitad. Dicho en plata, las autonomías son sitios para colocar amiguetes sin más sentido lógico, pues la verdad, arreglar cualquier cosa en una administración autonómica es un laberinto sin fin.
ResponderSuprimirEl sistema está podrido, pero todos estamos inmersos en él y la implicación político del pueblo español no deja de ser alarmantemente laxa. Es decir, tenemos porquería para años.
Un saludazo.